Yammine: El Arco Minero y sus consecuencias para el ambiente
Guayana ha sido siempre una región de Venezuela
muy apreciada debido a su inmensa biodiversidad, potencial hídrico, recursos
forestales y principalmente por su riqueza
mineral sobre todo oro y diamante. Esto ha originado que
todo este territorio se encuentre promulgado como un Macroproyecto de Arco Minero ya
incluido en Gaceta Oficial, con lo que se pretende impulsar el crecimiento y
desarrollo económico del país, pero que ha traído una serie de consecuencias
graves tanto para el planeta como para la población que habita en esta zona.
¿Qué es el Arco Minero?
El Arco Minero es
una propuesta del gobierno venezolano para que esta zona sea uno de los ejes productivos del país ya
que allí se encuentran una serie de minas donde se puede explotar y recolectar
oro y diamantes. Está ubicado al sur de Río Orinoco, cuenta con una superficie
aproximadamente de 111843, 70 km2, donde solamente el 5% de todo el territorio
es explotado, aun cuando no existe una minería ecología, este proyecto busca
hacer de esta actividad algo más responsable que minimice el saqueo de los
recursos naturales.
Consecuencias de la explotación en el Arco Minero
Este
proyecto del Arco Minero se ha convertido en todo un impacto negativo para
el ambiente, pues, para extraer los minerales que allí se encuentran, todos los
ecosistemas que hacen vida en este lugar han sufrido algún daño. La Fundación Yammine explica
algunos de ellos:
La desforestación
Uno
de los aspectos negativos que ha traído el Arco Minero es la proliferación de
algunas actividades
mineras ilegales, lo que ha dejado como consecuencia que los
mineros derriben
los árboles para construir refugios. De igual manera, se
talan los que están en los bordes de los ríos para poder tener espacio
suficiente para extraer los minerales que se encuentran en el agua, esto ha
originado que de 2 a 10 hectáreas sean arrasadas por cada punto minero, dejando
a muchas áreas sin materia vegetal.
Contaminación de ríos
Durante
la actividad minera, se produce el arrastre de un sinfín de desechos que
afectan directamente a la cantidad de peces que habitan en los ríos, así
mismo, el mercurio que
emplean para separar la tierra del metal, produce efectos nocivos tanto en el
ambiente como a las mismas personas que hacen este trabajo. Los ríos se
contaminan poniendo en riesgo tanto la vida marina y la de la población
cercana a ellos.
Pérdidas de bosques
La
actividad minera contribuye a la fragmentación
de bosques, lo que provoca la pérdida de flora y
fauna muchas de las cuales son endémicas, es decir, que son propias de la
región, por lo cual no se encuentran en otras regiones. Los bosques que aún
permanecen de pie, pueden llegar a sufrir degradaciones debido a las sequias
del lugar y a la acción de los continuos vientos que favorece la caída de los árboles expuestos
y, por ende, su muerte.
Contaminación de mares y océanos
Los
sedimentos y productos que se derivan de las actividades mineras van a
desembocar tanto al Mar
Caribe como al Océano Atlántico por medio del Delta del
Orinoco, como consecuencia de ello, muchos ecosistemas marinos pueden morir.
Esta problemática no solo afecta la frontera venezolana, sino que también puede
ir más allá alcanzando parte de la región del Caribe.
Las
actividades mineras no solo afectan al ambiente, sino que perjudica a las
personas, pues, los sedimentos y polvos generados, así como el mercurio
empleado, causan severos trastornos
en los pulmones y piel. Por eso se hace de vital
importancia que el Estado busque las alternativas apropiadas para que las
actividades realizadas en el Arco Minero minimicen su acción sobre el ambiente
y evitar así su destrucción.



